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Doce años de prisión para un pontevedrés que abusó de las hijas de su pareja

Una vez cumpla su condena, estará siete años en régimen de libertad vigilada

La Audiencia de Pontevedra ha condenado a doce años de prisión al pontevedrés Juan José J.A., por haber abusado sexualmente de forma continuada de las dos hijas de su pareja sentimental, con las que convivía, desde que ambas tenían ocho años.


La sentencia, facilitada por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia, considera probado que el acusado abusó sexualmente de las dos niñas hasta en cuatro escenarios diferentes, la casa que la pareja tenía en Poio, dos viviendas de su propiedad de Pontevedra y O Grove y un garaje que tenía alquilado en el primero de estos tres municipios.

El tribunal le impone seis años de cárcel y una indemnización de 20.000 euros por cada uno de los dos delitos y no podrá aproximarse a las menores, al lugar en el que residan o cualquier otro lugar frecuentado por ellas en una distancia de 300 metros ni tampoco comunicarse con ellas durante doce años.

Una vez cumpla su condena, estará siete años en régimen de libertad vigilada.

Juan José J.A., según concluye el magistrado, mantuvo una relación con la madre de las niñas durante ocho años y los abusos se produjeron en diferentes épocas temporales, siempre a partir de que cada una de las niñas cumpliera los ocho años.

La sentencia da validez al relato de las víctimas y relata que el acusado comenzaba besando a las niñas, apelando a un supuesto juego que no podían revelar a nadie y posteriormente pasaba a los tocamientos y a los abusos sexuales.

Estas situaciones se producían, añade el fallo judicial dos o tres días a la semana, aunque no todas las semanas e incluso continuaron tras la ruptura sentimental del acusado y la madre de las niñas.

Ambas hermanas guardaron silencio hasta que la mayor de las niñas se decidió a contarlo a la orientadora del centro escolar en el que estudiaba y, según los forenses, desde entonces sufren ansiedad, miedo, trastornos de sueño y de alimentación, tienen miedo al acusado y se sienten culpables.